En Villargordo (Jaén), hay tres fiestas importantes, las cuales son festivos, a saber:
1º.- San Antón (17 de Enero), se celebran las hogueras de San Antón la noche anterior, y el día 17 se dan las vueltas a la Ermita del Stmo. Cristo de la Salud, donde esta la imagen de San Antón.
2º. La Fiesta de las Flores (31 de Mayo, se celebra la Festividad de la Virgen del Amor Hermoso, Copatrona de Villargordo.
3º. Las fiestas patronales se celebraban en honor a Santa Ana, hasta el año de 1833, en que la comarca se vio afectada por un brote de peste bubónica, llegando a morir algunos de los vecinos del pueblo, por lo que los familiares y amigos de los fallecidos y afectados, temerosos, piadosos y asustados, para pedir ayuda al “Todopoderoso”, por unanimidad, decidieron sacar en rogativas por las calles del pueblo la imagen del Cristo crucificado, que se encontraba en la ermita. Cuenta la tradición que la epidemia desapareció y los afectados por la enfermedad recobraron la salud, por lo que a partir de aquella fecha, se le comenzó a llamar Señor de la Salud, y en agradecimiento se acordó celebrar las fiestas en su honor y no en el de Santa Ana, como se venía haciendo. Sin embargo, para continuar la tradición, esta se haría en las mismas fechas, es decir en el mes de julio, mes en que la iglesia conmemora la festividad de Santa Ana, y también la de Santiago Apóstol, que por ser una festividad muy arraigada en toda España, los villargordeños así la llaman, Feria y Fiestas de Santiago Apóstol, que se celebra en honor al Señor de la Salud.
Oficialmente la cofradía quedo constituida en el año 1840, estando al frente de la diócesis, su ilustrísima don José Escolano de Fresnoy, y es en este año cuando fieles y devotos comienzan a pesarse en romana, y lar como ofrenda y exvoto la equivalencia del peso en especies a la Cofradía, para así contribuir a los gastos que ésta tiene a lo largo del año, ya que también ayuda a emigrantes y menesterosos. Los “pesos”, como se llama a esta ofrenda, tiene lugar el día de la fiesta, cuando la imagen del Crucificado es traslada en solemne procesión desde la ermita a la iglesia, donde permanece los días que ésta dura, siendo llevado otra vez a la ermita, donde permanece el resto del año, ya que en muy contadas ocasiones y por circunstancias muy especiales sale de ella.
Años de incertidumbre y desasosiego.
Tras varias décadas de principios del Siglo XX en que la cofradía del Cristo de la Salud vivió años de esplendor y una devoción inusitada de los villargordeños por esta imagen, y la instauración de la II República Española, supuso un mayor tacto y freno a las manifestaciones religiosas que en la política de entonces quedaba en un plano muy lejano de los objetivos de los dirigentes políticos y sociales de entonces.
No obstante durante los años 1930 – 1936 la cofradía del Cristo de la Salud continúo con sus tradicionales actos y cultos a pesar del momento delicado de esta época. La cofradía con gran número de hermanos continuaba celebrando su cabildo general pasadas las fiestas de San Antón celebrando este en la sacristía de la parroquia de la Asunción para la elección de los cargos directivos. La cofradía costeaba el entierro y las misas de los hermanos difuntos y durante estos años se celebraron las fiestas de Santiago como era habitual: bajada de la imagen el día 24, fiesta solemne el 25 y subida de nuevo a la ermita el 27.
Era entonces el hermano mayor de la cofradía Luis Jiménez Aranda, popularmente conocido como Luis “el secretario” formando la junta del gobierno entre otros Luis Mendoza, Pedro María Sandoica, José Maria Bautista, siendo camarera de la Cofradía María Jiménez, sobrina del Hermano Mayor.
Durante estos años se celebraron las fiestas sin asistencia del Ayuntamiento incluso la imagen se procesión en rogativas debido a los años de fuerte sequía, lloviendo intensamente sobre el día de la procesión.
La salvación de la imagen.
Al estallar la Guerra Civil española, la ermita se convierte en cárcel provisional de los que eran detenidos por los milicianos. La iglesia de la Asunción había sido profanada destruyendo imágenes, retablos, cuadros y enseres. La ermita igualmente sufrió grandes desperfectos desapareciendo las imágenes de San Antón y Santa Ana, intentando descolgar la imagen del Cristo de la Salud que al tener un fuerte anclaje se intento arrancar cogiendo la cabeza que le fue desprendida y tirada en la misma ermita, quedando el cuerpo sin cabeza a sido en la cruz en la misma hornacina central del retablo.
Algunos devotos del Cristo al darse cuenta del destrozo, escondieron la cabeza del Cristo de la Salud en una cajonera en la sacristía donde se guardaban las tulipas del paso, introduciéndola entre paja dentro de una de las tulipas.
Entre los villargordeños existía la creencia de que la imagen del Cristo de la Salud había desaparecido.
Al dejar de ser cárcel en octubre de 1936, el Hermano Mayor Luis Jiménez, inicia contacto las gestiones para recuperar el cuerpo de la imagen que continuaba en la ermita antes de nuevas profanaciones. Habla con el encargado de la ermita y el único que tenía acceso a ella Juan “el bandido” y lo convence para retirar de allí el cuerpo, por lo que ambos escondidos en la noche y a través de las tapias del desaparecido “Corralillo” transporta el cuerpo en un saco hasta una casa situada en el campo del matrimonio formado por Mª Dolores Jiménez (sobrina de don Luis) y Blas Martos, cortijo denominado como “Casilla del Blas el de los llanos”. Allí permaneció el cuerpo de la imagen extendida ya que los mismos presos que la ocultaron habían desaparecido por las represarías republicanas.
Durante ese tiempo Francisco Berguillos informa a Luis Jiménez del escondite de la cabeza, siendo recuperada y transportada al mismo domicilio del Hermano Mayor en su casa de la Carretera.
En el año 1937 es llamado a filas Blas Martos queriendo su esposa trasladar el cuerpo del Señor de su casa que quedaba sin protección. Esa misma noche aún a riesgo de su vida Luis Jiménez Aranda y su sobrino Manuel Jiménez Moral, decide traer a su casa el cuerpo mutilado y de noche Manuel se echa el Cristo a cuestas en un saco seguido de su tío Luis que iba armado.
Pasaron por delante de la ermita, cuartel miliciano y por otro cuartel instalado casas más abajo del domicilio de Luis Jiménez en la Carretera.
La imagen fue escondida en la casa del Hermano Mayor, la que hoy ocupa el número 21, de la Avenido Doctos Sagaz. María Jiménez, su hermano Manuel y su tío Luis hicieron una fosa bajo una escolgaizo techado que hacía las veces de leñero, haciéndolo de noche y retirando la tierra para no despertar sospecha. En esta fosa se coloco una bañera de cinc cubierta de trigo hasta su mitad para evitar humedades y entre sabanas y ropa se envolvió y coloco el cuerpo del Cristo de la Salud, colocándole leña hasta las bovedillas del techo sirviendo de escondite. Tres eran las personas conocedoras del escondite y María Jiménez cada noche encendía una pequeña mariposa de aceite y recitaba unas oraciones al lado de la leña mientras el Cristo estuvo escondido.
Fuente: www.pueblos-espana.org







